Desenterrándote de mi, salgo a la superficie.
Agua, fermentada en esa planicie clara,
donde se sumergen esos turbios manantiales nuestros,
que arañan las paredes de mis laderas consumiéndolas lentamente..
En esa incisión casi imperceptible, sutil, que se dilata y contrae, que aflora cuando estás y luego se adormece..
Fuego, devorando cada hoja cautiva en la enredadera de mi pelo,
defoliándome de ti, renaciendo en cada encuentro, reverdeciendo en cada movimiento lunar, en cada marea, en cada azote de puertas por el viento brutal, que se calma y se hace nada.
Que va dejando silencio y una ensordecedora soledad.
Agua, tierra, fuego, viento,
espacio convergente de aleaciones de sabores y olores que sofocan la razón..
Inyéctame tu tacto de una vez,
desgarra lentamente esta película asfixiante que me aisla de ti, de tu sonora carcajada, de ese aroma perenne a madera húmeda que se cuela por mis poros cuando me diluyo en ti,
cuando me pierdo en tus ojos de piedra volcánica, a punto de estallar.
Justo antes.. de que lo notes.

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