
Soñaba todas las noches algo distinto. Una noche, soñé que tenía una moto, era negra, y opaca, hermosa. A la mañana siguiente asustada y desesperada pregunté a mi mamá -¿Dónde está mi moto?- Ella me miró extrañada y me dijo: -¿Moto? tu no tienes moto-. Yo seguía buscando en el patio, en la cochera, donde yo imaginaba que podría estar; pasados unos minutos descubrí que ni siquiera sabía manejar una moto, y no era posible que yo tuviera una siendo tan pequeña. A mi madre le aterraban las motos, y jamás dejó que mis hermanos mayores tuvieran una.
Así he tenido sueños recurrentes donde pierdo “algo”, la moto, la memoria, la ropa, pierdo el equilibrio, el apetito, los dientes, pierdo el asombro, a mis padres, pierdo a mi perra Negra. Sueño que algo me es quitado sin darme cuenta; y despierto, como siempre, asustada y buscando eso que perdí.
Han pasado casi 30 años desde ese día de pesadilla motorizada, y anoche soñé que me robaban mi bicicleta. En ese mismo instante, corrí tras el ladrón que pedaleaba rápidamente; lo perseguí cuesta arriba, bajé calles empedradas, subí bardas adoquinadas, brinqué sobre un auto en movimiento. No quería que se escapara como siempre. Caí sobre el ladrón, y él soltó mi bicicleta, pero al alcanzarlo pude verlo de frente. Tenía mi cara. Al verme sus ojos crecieron. Se desnudó de rostro, de identidad. Y un cuerpo sin rostro salió corriendo mientras yo lo veía alejarse como buscando algo…hasta desaparecer. Hoy desperté sonriente, como nunca, y mi bicicleta estaba recargada en la pared, donde siempre ha estado.
Estoy esperando la noche con ansia…o habré perdido también mis sueños?
Así he tenido sueños recurrentes donde pierdo “algo”, la moto, la memoria, la ropa, pierdo el equilibrio, el apetito, los dientes, pierdo el asombro, a mis padres, pierdo a mi perra Negra. Sueño que algo me es quitado sin darme cuenta; y despierto, como siempre, asustada y buscando eso que perdí.
Han pasado casi 30 años desde ese día de pesadilla motorizada, y anoche soñé que me robaban mi bicicleta. En ese mismo instante, corrí tras el ladrón que pedaleaba rápidamente; lo perseguí cuesta arriba, bajé calles empedradas, subí bardas adoquinadas, brinqué sobre un auto en movimiento. No quería que se escapara como siempre. Caí sobre el ladrón, y él soltó mi bicicleta, pero al alcanzarlo pude verlo de frente. Tenía mi cara. Al verme sus ojos crecieron. Se desnudó de rostro, de identidad. Y un cuerpo sin rostro salió corriendo mientras yo lo veía alejarse como buscando algo…hasta desaparecer. Hoy desperté sonriente, como nunca, y mi bicicleta estaba recargada en la pared, donde siempre ha estado.
Estoy esperando la noche con ansia…o habré perdido también mis sueños?

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